Escudo Bazán

Asentamiento y formación del señorío.

Juan González de Baztán, que fue también ricohombre de Navarra. En 1274 acompañó a su padre en una embajada navarra ante el Infante don Pedro de Aragón, y en 1281 pasó con su suegro, el ricohombre don García Almoravit, quinientos infantes y sesenta caballos a aquel Reino. Sus desavenencias con sus soberanos le hicieron establecerse luego en Castilla, donde confirma un privilegio como ricohombre en julio de 1283, acompañando al Rey Sabio. Con este personaje comienza la andadura de los Bazán en el reino de Castilla.

García González de Bazán, hijo del anterior, fue heredado en León y Galicia por Don Sancho IV, murió en 1329 y casó, según Pellicer, con doña Aldonza García de Villamayor, fundadora de la Capilla de Santa María en la Iglesia de San Francisco en Astorga.

Tal como vimos anteriormente, en el año 1283 la familia Bazán pasa a León. Se trata de García González de Baztán (después Bazán en castellano) casado con Aldonza García de Viñamayor, leonesa de nacimiento. Esta familia se asienta en tierras leonesas al adquirir por transmisión varios lugares en León y Galicia, ya que Aldonza los hereda de Nuño González, Arcediano de la Reina en la Iglesia de Santiago de Compostela.

Don Juan, hijo del dicho matrimonio, se asienta en Astorga y funda la capilla de Santa María, hoy capilla de los Adoradores, y al morir su padre en 1329 es enterrado en el convento de San Francisco, trasladándose posteriormente sus restos a la capilla de Santa María. Juan González de Bazán hereda los bienes y posesiones de su padre y es el primer señor de Palacios de Valduerma. Este señorío de Valduerma le fue otorgado por Enrique II, tal como vimos anteriormente, a costa de la familia Benavides, que lo disfrutaba desde hacía casi un siglo.

En 1395 y siguiendo la tesis de Quintanilla Raso, Día Sánchez de Benavides, hijo de Men Rodríguez de Benavides, mantiene un pleito con Pedro González de Bazán, sobre la devolución de Palacios de Valduerma, villa que había pertenecido al padre del mismo.

Así pues, sabemos que Enrique II al subir al trono y para recompensar a su Camarero Mayor Juan González de Bazán, dona a éste la villa de Palacios y su Infantazgo. Este hecho, como vimos, viene dado por el deseo del nuevo monarca de crearse un entorno nobiliario que sustituya al que acompañó a sus antecesores. Sobre este tema escribe Salvador de Moxó: «Los nuevos linajes nobiliarios que predominan con los Trastámaras se alzan en el cuadro político castellano al producirse el vacío social provocado por la desaparición de la mayor parte de la nobleza vieja que había florecido en la época de las grandes conquistas castellanas.»

Por nuestra parte, compartimos la tesis de Quintanilla al estudiar el documento n.º 1 de nuestro catálogo del A.M.P.V., ya que dice: «…de vos dar e damos a vos (Juan de Bazán) e a vuestros herederos por juro de heredad… según que los obo por suyos Juan Alonso de Benavides e por quanto nos…» (Vid. transcripción de este documento al final de este trabajo).

A la vista de estos datos documentales podemos afirmar que, ciertamente, la villa de Palacios perteneció a Men Rodríguez de Benavides, y al subir al trono Enrique II, tal como él mismo expone en el documento anterior, priva de estas posesiones al dicho Men Rodríguez, otorgándoselas a su Camarero Mayor Juan González de Bazán.

A su vez, parece ser que también la villa de Benavides estuvo en poder de Juan de Bazán, lo que viene a corroborar lo supuesto por el Marqués del Saltillo, de que Juan de Bazán poseyó la villa de Benavides, aunque fuese por poco tiempo, ya que Enrique III confirmaba dicha villa a Día Sánchez.

Fundación del Mayorazgo

Si anteriormente dijimos que la familia Bazán había disfrutado, a la llegada de los Trastámaras y sobre todo de Enrique II, de facilidades y favores para formar su señorío, es necesario añadir a esto la preocupación y el empeño de los Bazán por adquirir bienes y fortuna con los que poder sostenerse en la cumbre señorial del reino castellano. En el archivo municipal de Palacios se encuentra una copia del siglo XIX de un documento por el que Pedro de Bazán funda su mayorazgo. Este documento está fechado en Palacios a 26 de enero de 1422.

Por otra parte, en el A.G.S. encontramos un documento fechado el 24 de febrero de 1477 en Toledo, por el que los Reyes Católicos hacen confirmación del mayorazgo con todos sus derechos a los Vizcondes de Palacios.

Fuente: A.M.P.V. Libros de Archivo. n.º 1. Copia del s. XIX. «Real carta Ejecutoria de los estados de Palacios e Infantazgo». y https://www.ine.es/

El escudo de armas

Las armas del linaje Bazán son de las más antiguas de la heráldica navarra: escudo jaquelado de plata y sable, es decir, un tablero de ajedrez en blanco y negro, con bordura de gules en la que se distribuyen ocho aspas de oro.

El origen del tablero de ajedrez está directamente ligado al valle de Baztán, topónimo del que procede el propio apellido. Los hidalgos del valle portaban ya este emblema antes de que el linaje pasara a Castilla, y así quedó recogido en el Libro Viejo de los Escudos de Navarra: «tienen los baztaneses por armas juego de axedrez, que es el tablero de escaques de argent y sable, que es negro».

Sobre el momento exacto en que fue concedido existen dos tradiciones. La más extendida atribuye el escudo al rey Sancho VII el Fuerte, que lo otorgó a los hidalgos del valle como recompensa por su participación en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Otra versión más antigua lo vincula al rey Sancho Garcés II Abarca, dos siglos antes, en reconocimiento a la ayuda prestada en una batalla contra los francos. Existe también una leyenda popular que asegura que el tablero recuerda a unos guerreros del linaje sorprendidos jugando al ajedrez antes de un combate, aunque los historiadores consideran esta explicación poco fundada.

En cuanto a la bordura de gules con las ocho aspas de oro, la tradición heráldica la vincula a quienes participaron en la conquista de Baeza.